Fiebre: Hechos y mitos en los niños

La fiebre no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de otros procesos en el cuerpo. Desde la perspectiva de un profesional, la fiebre es un aumento de la temperatura corporal causado por el desplazamiento del centro termorregulador del hipotálamo a un nivel superior.

Para los padres de niños pequeños, es principalmente un motivo de preocupación. Esto se ve confirmado por el hecho de que el aumento de la temperatura corporal es el problema más común informado a los pediatras.

Pero, en realidad, ¿qué sabemos sobre la medición de la temperatura y la fiebre? Conozcamos, a continuación algunos hechos y mitos que pueden interesar a los padres.

HECHO: Los tratamientos de enfriamiento del cuerpo físico (compresas frías, baños, ventilar la habitación) no reducirán la fiebre de forma permanente

Desafortunadamente, la caída de temperatura como resultado del enfriamiento físico del cuerpo, por ejemplo, el uso de un baño frío, es de corta duración. No bajamos el calor interno de esta manera, sino solo el llamado perímetro.

En algunos casos, una caída brusca de la temperatura como resultado de dicho tratamiento puede causar escalofríos, que empeoran aún más el bienestar del niño.

Sin embargo, el pediatra puede recomendar el uso de enfriamiento junto con el tratamiento farmacológico para acelerar el descenso de la fiebre. Solo esta combinación es realmente efectiva.

HECHO: Dependiendo de dónde se mida la temperatura, el resultado puede ser diferente

El calor dentro del cuerpo, que nos interesa en el contexto de la fiebre, es la temperatura por encima de los 38 ° C, dependiendo, entre otros, de a partir de la hora del día y del lugar de medición, la temperatura será aproximadamente 0,5 grados más alta en el recto y aproximadamente 0,3 grados más alta en la cavidad bucal que la temperatura corporal real.

Por tanto, los valores divergentes se consideran fiebre. Dependiendo de la técnica de medición de la temperatura, la diferencia puede llegar hasta 0,5 grados. Al medir la temperatura en la boca, el resultado es 38,3 ° C y 38,5 ° C en el recto.

Recuerda, el sitio de medición es importante para evaluar si el niño tiene fiebre y siempre debemos de tener en cuenta estas diferencias.

MITO: El termómetro para axilas es la mejor forma de medir la temperatura

fiebre en niños mitos y leyendas

Aunque la producción de termómetros de mercurio peligrosos se ha interrumpido y han aparecido en el mercado termómetros electrónicos y, recientemente, termómetros infrarrojos, aún no se ha inventado la herramienta ideal que permita medir con precisión la temperatura interna en el hogar.

Por supuesto, hay sitios de medición más confiables: la cavidad bucal (debajo de la lengua), el oído interno o el recto.

En el primer caso, sin embargo, se requiere una buena cooperación del niño al medir la temperatura, en el segundo, el resultado puede verse alterado por la presencia de cerumen en el oído o una técnica de medición incorrecta.

Así mismo, tomar la temperatura rectal, aunque es fácil y rápido, puede causarle molestias al bebé. ¿Y el termómetro de axilas? Este método requiere mucha paciencia y que el niño permanezca inmóvil durante toda la medición. Y aun así, el resultado puede ser poco fiable.

HECHO: La popularidad de un método dado para medir la temperatura varía de una cultura a otra

Un hecho interesante es que la técnica de medir la temperatura a menudo viene dictada por la cultura y la tradición. En Italia, por ejemplo, el sitio de medición más popular es la ingle (82%). Por otro lado, en Palestina, lo son la cavidad bucal y el recto (más del 75% en total).

MITO: Toda fiebre es motivo de preocupación

Los padres no deben preocuparse por cada aumento de la temperatura corporal. La fiebre es una señal significativa de que algo le está sucediendo al cuerpo y, especialmente en el caso de bebés hasta los 6 meses de edad, requiere una consulta pediátrica, pero su fuerza no es directamente proporcional al posible riesgo para la salud del niño.

Es importante vigilar al niño para detectar otros síntomas que puedan indicar un alto riesgo de que una infección grave cause fiebre. Entre ellos podemos mencionar: piel pálida, falta de respuesta a los estímulos, dificultad para despertar, colapso torácico, disminución de la tensión cutánea, erupciones o convulsiones.

Un niño febril, mayor de 6 meses de edad, que se encuentra en buen estado general y ha sido vacunado contra neumococos y meningococos no debe causar pánico. Sin embargo, siempre debemos consultar al pediatra y observar, sobre todo al niño pequeño.

REALIDAD: En la mayoría de los casos, administrar un antibiótico durante la fiebre no será eficaz

Las infecciones acompañadas de fiebre suelen ser causadas por virus. En estos casos, el antibiótico no los combatirá porque es un arma contra las bacterias. Lo mejor, como puedes suponer, es acudir a una consulta con el médico pediatra.

MITO: El fármaco de los supositorios es el más eficaz

La vía de administración, ya sea oral o rectal, depende de muchos factores diferentes. Si la fiebre va acompañada de diarrea, un supositorio no es una buena opción.

Actualmente, existen en el mercado preparados orales con paracetamol líquido que se pueden administrar a un niño desde los primeros días de vida. Vale la pena pedirle al farmacéutico uno con una alta concentración del medicamento en un volumen pequeño. Gracias a esto, el niño no tendrá que consumir una gran cantidad del preparado para tomar la dosis recomendada.

El medicamento también debe ser fácil de administrar y permitir una medición precisa de la dosis prescrita.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)